Carlos Saura

Carlos Saura Atarés nace en Huesca en 1932. Acude al colegio San Viator de Huesca. El inicio de la guerra sorprende a los Saura en Madrid. La familia no tarda en tomar conciencia del infierno que se avecina. En 1937, los Saura se trasladan a Valencia, siguiendo al gobierno republicano. Una vez acabada la contienda, Carlos Saura regresa a Huesca con su familia materna, mientras sus padres y dos de sus hermanos se trasladan a Madrid. El ambiente en la casa de sus tías donde vivía era algo opresor, y el joven Saura se sentía realmente mal. http://www.clubcultura.com/clubcine/clubcineastas/saura/home.htm

 

De vuelta en Madrid con sus padres, se matricula en el colegio Garmar. En 1943 su hermano Antonio cae gravemente enfermo y la familia se vuelve a mudar.

 

Pronto la fotografía será la pasión de Saura. Hace el servicio militar como Voluntario en el Ejército de Aviación. En 1951, inaugura su primera exposición fotográfica en la Real Sociedad Fotográfica de Madrid. Un año más tarde, ingresa en el IIEC, para lo que deja los estudios de Ingeniería. Con una cámara Bolex de 16 mm comienza a experimentar con el cine. Comienza a leer  y ver cine compulsivamente. Colabora con su hermano Antonio en diversas exposiciones colectivas. En 1954, su concepción del cine dará un vuelco al asistir a una semana dedicada al neorrealismo italiano organizada por el Instituto Italiano de Cultura. En 1955, participó en las famosas “Conversaciones de Salamanca”, junto a Berlanga, Bardem, Patino o Muñoz Suay. En 1957, termina sus estudios en la especialidad de Dirección Cinematográfica con la práctica “Tarde de domingo”, y es nombrado profesor de Prácticas Escénicas. Descubre la obra de Luis Buñuel en los Encuentros de Cine Hispanoamericano de Montpellier. Se casa con Adela Medrano en Barcelona.

 Durante 1959 rueda su primer largometraje, “Los golfos”, que es seleccionada para representar a España en el Festival de Cannes. Allí conocerá personalmente a Luis Buñuel. La censura española destroza la cinta. En 1960 nace su segundo hijo, Antonio. Se incorpora a la productora UNINCI, y prepara su segunda película, “Estos son tus hermanos”, una cinta sobre un exiliado de la guerra que retorna a España y que debería rodarse después del rodaje de “Viridiana”. Aunque la película de Buñuel se alza con el León de Oro del Festival de Venecia de 1961, la productora desaparece. Inaugura una exposición de fotografías junto a Ramón Massats. Escribe con Mario Camus “Llanto por un bandido”, una coproducción que será destrozada en la sala de montaje. Seleccionada para el Festival de Berlín, supone un punto de inflexión en la carrera de Saura: decide no volver a rodar una película que no pueda controlar completamente.

Con Angelino Pons escribe el guión de “La caza”, basada en unos escenarios que utilizó en “Llanto por un bandido”. Elías Querejeta, que es el productor de la película, comienza una relación con el fotógrafo. “La caza” obtiene el Oso de Plata en el Festival de Berlín . en los años sucesivos Carlos Saura tendrá numerosas ofertas con películas importantes como “La naranja mecánica”. http://cvc.cervantes.es/artes/fotografia/saura/default.htm

Carlos Saura

Encuentro de Luis Buñuel y Carlos Saura

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“Hablemos de censura”

Con Herminio Ramos: historiador y actual cronista de Zamora

Herminio Ramos nació en 1925 en el pueblo zamorano de La Tuda. Ha sido maestro y profesor de instituto y actualmente jubilado, se dedica a publicar crónicas de Zamora en el periódico “La Opinión de Zamora”.

¿Cómo se vivió el cambio de política y en general, cómo se modificó la sociedad?   “En la posguerra ibas dándote cuenta de todo. Los precios subieron, el caudillo aparecía en todo: al inicio y al final de las películas aparecía la imagen de Franco y los soldados se ponían firmes. Además cuando entramos en la 2ª G.M comenzaron a sacar imágenes de ésta en fascículos ya que casi no había periódicos. Después de la república se acaba con todo y sólo hay unos pocos, manipulados, claro está, por el régimen.”, me contestó, hablándome de alguna anécdota que me hiciera el relato más ameno.

El líder del bando sublevado, Francisco Franco ¿se ganó el respeto del pueblo español por su carisma o lo impuso desde un primer momento, aprovechando las circunstancias en las que se encontraba el país, sin posibilidad de elección? “Franco se preocupaba por el pueblo español, pero a su manera. Aún así era un hombre con una visión muy clara. No armó ningún barullo que es algo muy típico en los políticos actualmente y además era un hombre valiente, España estaba a salvo con él. Pero también tenía otras cosas que no eran tan buenas. Se ganó el respeto desde el primer momento porque todo ayudaba, pero también era un hombre con carisma”.

¿Cree que el generalísimo era demasiado duro a la hora de prohibir imágenes, o más bien prudente en aquella España en la que apenas había libertad de expresión? “A veces sí que fue demasiado duro pero también es difícil saber llevar un país y hay que contar además con el círculo que rodeaba al generalísimo. Es importante que la gente tenga libertad de expresión pero con respeto. En cuanto a las fotografías la censura se veía en todo. Todas las publicaciones son revisadas profundamente y no se publicaba nada que se saliera de las ideas del régimen, apenas había libertad de expresión. Los que nos interesábamos por lo que estaba pasando y por la historia, no teníamos acceso a libros “libros prohibidos”. Hasta en la enseñanza llegó la censura. Los profesores no comentaban nada de las obras, se limitaban a nombrarlas. En cambio, cuando se hablaba de obras de religiosos o de personas que estaban a favor de la dictadura los comentarios eran larguísimos”.

¿Se ha topado personalmente con estas prohibiciones, con la censura en general? “Yo me encontré con la censura sobre todo en los periódicos. Se controlaba hasta el último detalle. Casi todo parecía un escándalo. Las películas tenían cortes, las noticias estaban plagadas de ideas franquistas. Además el clero no ayudaba nada a la libertad”.

Entonces, como se ha dicho tradicionalmente “cada maestrillo tiene su librillo” ¿no servía de nada en el franquismo? “No es que no sirviera de nada pero sí es cierto que se tenía que seguir una enseñanza general, ya que poco se podía hablar sobre las opiniones”.

¿Se notó el cambio de la dictadura a la democracia? “Muchísimo. Empezaron a salir a la luz todos los libros, las fotografías censuradas, todo lo prohibido. Además empezaron modas que hasta entonces eran impensables. Fue un paso a la libertad demasiado grande”.

¿Cree que hoy en día sigue habiendo censura? “Sí, aunque en menor medida. Lo que creo es que primero hay que informarse de lo que puede ser grave y luego pensarse si sacarlo o no. En la política esto está ya muy visto. Esto es lo que crea la desconfianza del pueblo”.

 Con Manuel González Román: perito mercantil y empresario. Aficionado a la fotografía.

Manuel González Román nace en 1931 en Santa Eulalia de Tábara, localidad de Zamora. Durante su niñez, su etapa como estudiante y gran parte de su vida vivió bajo la dictadura franquista. Aficionado a la fotografía se dió cuenta de que no siempre podría fotografiar lo que quisiera , y menos aún publicar sus imágenes.

 Manuel, ¿qué fue lo que le atrajo de la fotografía? “La fotografía es un mundo en sí mismo. Poder tener recuerdos, imágenes de lo que has visto, has vivido, instantes que no se aprecian en un segundo es increíblemente fascinante. Mi aficción empezó desde pequeño, cuando veía a los fotógrafos con aquellas cámaras enormes sacándonos fotos de familia. Me entró una curiosidad enorme, quería saber si podrían sacarse imágenes de todo tipo. ´

¿No se sintió frustrado en algún momento, cuando se dió cuenta de que la censura estaba tan pendiente de todo? “Sí, mucho. Lo que pasa que en ese momento todo el mundo estaba acostumbrado a no tener a penas libertad de expresión y a penas te planteabas el ir en contra del régimen. Pero la censura llegó a todos los lugares. Recuerdo todavía el papel del censor en la televisión (que era el más conocido); en aquellos años no se hablaba de nada, claro, fue después de la dictadura cuando nos enteramos de todo lo que los censores habían hecho.

Yo,aún teniendo cuidado de no salirme de los ideales de la época sacaba imágenes de todo tipo. Otra cosa eran los grandes fotógrafos, ellos sí tenían que ver frustrados sus sueños.

¿Cree que la censura llegó a un punto de descontrol, en el que ya casi todo se censuraba, o se basaba en unos criterios? “Sí, llegó un momento en el que ya no se sabía lo que estaba bien y mal. Yo creo que censuraban al tun tun sin fijarse en si de verdad era perjudicial o simplemente escandaloso lo que se prohibía. En un principio, supongo que habría unos criterios pero creo que el miedo del dictador a que la sociedad se descontrolara hizo que viviéramos en una burbuja”.

¿Vivió la censura en otros ámbitos durante su carrera o en general a lo largo de su vida? “La viví, yo creo, como cualquier otro español. Como estudiante no pude ir más allá de la simpleza de las clases o los libros básicos de texto ya que lo demás estaba prohibido, y si se enteraban de que estabas relacionado con alguna idea contraria al régimen, o buscabas documentos diferentes podías meterte en serios problemas. Como fotógrafo me sentía bastante confuso pero me acabé acostumbrando, igual que casi todos; otra no nos quedaba. Y como español me enteraba de lo básico. Sí recuerdo oír hablar de cómo había cortes en las películas, en los artículos, en las noticias… pero no lo viví tan de cerca”.