“Hablemos de censura”

Con Herminio Ramos: historiador y actual cronista de Zamora

Herminio Ramos nació en 1925 en el pueblo zamorano de La Tuda. Ha sido maestro y profesor de instituto y actualmente jubilado, se dedica a publicar crónicas de Zamora en el periódico “La Opinión de Zamora”.

¿Cómo se vivió el cambio de política y en general, cómo se modificó la sociedad?   “En la posguerra ibas dándote cuenta de todo. Los precios subieron, el caudillo aparecía en todo: al inicio y al final de las películas aparecía la imagen de Franco y los soldados se ponían firmes. Además cuando entramos en la 2ª G.M comenzaron a sacar imágenes de ésta en fascículos ya que casi no había periódicos. Después de la república se acaba con todo y sólo hay unos pocos, manipulados, claro está, por el régimen.”, me contestó, hablándome de alguna anécdota que me hiciera el relato más ameno.

El líder del bando sublevado, Francisco Franco ¿se ganó el respeto del pueblo español por su carisma o lo impuso desde un primer momento, aprovechando las circunstancias en las que se encontraba el país, sin posibilidad de elección? “Franco se preocupaba por el pueblo español, pero a su manera. Aún así era un hombre con una visión muy clara. No armó ningún barullo que es algo muy típico en los políticos actualmente y además era un hombre valiente, España estaba a salvo con él. Pero también tenía otras cosas que no eran tan buenas. Se ganó el respeto desde el primer momento porque todo ayudaba, pero también era un hombre con carisma”.

¿Cree que el generalísimo era demasiado duro a la hora de prohibir imágenes, o más bien prudente en aquella España en la que apenas había libertad de expresión? “A veces sí que fue demasiado duro pero también es difícil saber llevar un país y hay que contar además con el círculo que rodeaba al generalísimo. Es importante que la gente tenga libertad de expresión pero con respeto. En cuanto a las fotografías la censura se veía en todo. Todas las publicaciones son revisadas profundamente y no se publicaba nada que se saliera de las ideas del régimen, apenas había libertad de expresión. Los que nos interesábamos por lo que estaba pasando y por la historia, no teníamos acceso a libros “libros prohibidos”. Hasta en la enseñanza llegó la censura. Los profesores no comentaban nada de las obras, se limitaban a nombrarlas. En cambio, cuando se hablaba de obras de religiosos o de personas que estaban a favor de la dictadura los comentarios eran larguísimos”.

¿Se ha topado personalmente con estas prohibiciones, con la censura en general? “Yo me encontré con la censura sobre todo en los periódicos. Se controlaba hasta el último detalle. Casi todo parecía un escándalo. Las películas tenían cortes, las noticias estaban plagadas de ideas franquistas. Además el clero no ayudaba nada a la libertad”.

Entonces, como se ha dicho tradicionalmente “cada maestrillo tiene su librillo” ¿no servía de nada en el franquismo? “No es que no sirviera de nada pero sí es cierto que se tenía que seguir una enseñanza general, ya que poco se podía hablar sobre las opiniones”.

¿Se notó el cambio de la dictadura a la democracia? “Muchísimo. Empezaron a salir a la luz todos los libros, las fotografías censuradas, todo lo prohibido. Además empezaron modas que hasta entonces eran impensables. Fue un paso a la libertad demasiado grande”.

¿Cree que hoy en día sigue habiendo censura? “Sí, aunque en menor medida. Lo que creo es que primero hay que informarse de lo que puede ser grave y luego pensarse si sacarlo o no. En la política esto está ya muy visto. Esto es lo que crea la desconfianza del pueblo”.

 Con Manuel González Román: perito mercantil y empresario. Aficionado a la fotografía.

Manuel González Román nace en 1931 en Santa Eulalia de Tábara, localidad de Zamora. Durante su niñez, su etapa como estudiante y gran parte de su vida vivió bajo la dictadura franquista. Aficionado a la fotografía se dió cuenta de que no siempre podría fotografiar lo que quisiera , y menos aún publicar sus imágenes.

 Manuel, ¿qué fue lo que le atrajo de la fotografía? “La fotografía es un mundo en sí mismo. Poder tener recuerdos, imágenes de lo que has visto, has vivido, instantes que no se aprecian en un segundo es increíblemente fascinante. Mi aficción empezó desde pequeño, cuando veía a los fotógrafos con aquellas cámaras enormes sacándonos fotos de familia. Me entró una curiosidad enorme, quería saber si podrían sacarse imágenes de todo tipo. ´

¿No se sintió frustrado en algún momento, cuando se dió cuenta de que la censura estaba tan pendiente de todo? “Sí, mucho. Lo que pasa que en ese momento todo el mundo estaba acostumbrado a no tener a penas libertad de expresión y a penas te planteabas el ir en contra del régimen. Pero la censura llegó a todos los lugares. Recuerdo todavía el papel del censor en la televisión (que era el más conocido); en aquellos años no se hablaba de nada, claro, fue después de la dictadura cuando nos enteramos de todo lo que los censores habían hecho.

Yo,aún teniendo cuidado de no salirme de los ideales de la época sacaba imágenes de todo tipo. Otra cosa eran los grandes fotógrafos, ellos sí tenían que ver frustrados sus sueños.

¿Cree que la censura llegó a un punto de descontrol, en el que ya casi todo se censuraba, o se basaba en unos criterios? “Sí, llegó un momento en el que ya no se sabía lo que estaba bien y mal. Yo creo que censuraban al tun tun sin fijarse en si de verdad era perjudicial o simplemente escandaloso lo que se prohibía. En un principio, supongo que habría unos criterios pero creo que el miedo del dictador a que la sociedad se descontrolara hizo que viviéramos en una burbuja”.

¿Vivió la censura en otros ámbitos durante su carrera o en general a lo largo de su vida? “La viví, yo creo, como cualquier otro español. Como estudiante no pude ir más allá de la simpleza de las clases o los libros básicos de texto ya que lo demás estaba prohibido, y si se enteraban de que estabas relacionado con alguna idea contraria al régimen, o buscabas documentos diferentes podías meterte en serios problemas. Como fotógrafo me sentía bastante confuso pero me acabé acostumbrando, igual que casi todos; otra no nos quedaba. Y como español me enteraba de lo básico. Sí recuerdo oír hablar de cómo había cortes en las películas, en los artículos, en las noticias… pero no lo viví tan de cerca”.